lunes, 7 de julio de 2014

UN HOMBRE MUERTO A PUNTAPIÉS

La narrativa de Pablo Palacio (Loja, Ecuador 1906-1947) representa un curioso momento de las vanguardias latinoamericanas. Desmarcada de la asfixiante tendencia al realismo social, la obra de Palacio, constituida apenas por un libro de relatos (Un hombre muerto a puntapiés) y dos novelas breves (Débora y Vida del ahorcado), es experimental e innovadora por cuanto introduce técnicas y procedimientos que ensanchan y profundizan la experiencia de lectura. La obra de Palacio está siendo revisada desde la crítica y la academia porque su discurso propone unas formas de lectura que la sitúan en el núcleo de preocupaciones de la Literatura Moderna y en el centro de interés de las más actuales teorías de recepción del texto literario.

La narrativa de Palacio es formalmente vanguardista porque pone en juego una serie de procedimientos (argumentales, tipográficos, estructurales, enunciativos/discursivos, léxicos, etc.) que rompen con las convenciones  literarias de la época, no solamente en el ámbito ecuatoriano, sino en el marco general de la lengua castellana.

El libro de Pablo Palacio del que nos ocupamos por su reciente edición en España a cargo de la editorial Veintisiete letras, titulado Un hombre muerto a puntapiés y editado originalmente en el año 1927, cuando el autor tenía veintiún años de edad, es un compendio de las preocupaciones esenciales del autor, que después de publicar sus dos novelas breves (1927 y 1932) acabaría sus días internado en un psiquiátrico. La crítica ha querido ver en esta circunstancia la explicación de las anomalías que introduce su narrativa en las convenciones del género, pero esa forma de proceder no solamente no explica la naturaleza de su escritura, sino que angosta la posibilidad de una interpretación cabal de la misma. La prosa de Pablo Palacio denuncia la esquizofrenia moral de la sociedad ecuatoriana de su tiempo, pero no es un reflejo de esa esquizofrenia: muy al contrario, su capacidad para parodiar estos “desequilibrios” es producto de una mente lúcida dispuesta a arriesgar formalmente. El riesgo y la experimentación de su escritura encuentran un cauce nuevo para la expresión literaria. 

“Después de leer los relatos de Pablo Palacio –escribe Francisco José López Alfonso en ‘El nihilismo en los cuentos de Un hombre muerto a puntapiés’-, resulta difícil renunciar a la ficción de un hombre que se pone a andar, presuroso, de un rincón a otro, que se detiene repentinamente como si fuera a decir algo importante; pero, tal vez creyendo que no va a escucharle o comprenderse, agita la cabeza y sigue andando. Sin embargo, el ansia de hablar se impone pronto a las demás consideraciones y da rienda suelta a la lengua. Su discurso es desordenado, febril, semejante al delirio, entrecortado y no siempre comprensible. Habla de la vileza humana, de la violencia que pisotea la razón y los sentimientos, de la perpetua soledad, de la presencia del dolor. Es en última instancia la representación de un popurrí de males que, aunque viejos, no han caducado todavía. No es extraño, entonces, que en la breve nota que abre una de las ediciones anteriormente de las llamadas Obras Completas (Bogotá, Oveja Negra, 1986) sea presentado con esta lapidaria oración: «Nació en Loja en 1906 y murió loco en 1947»; por no mencionar otros textos más extensos y menos anónimos. Lo perverso de esta ficción crítica radica en el desplazamiento del diagnóstico hecho por Palacio del individuo y su época al mismo Palacio; es decir, en la silenciosa desautorización del discurso para devolverle al mundo su aparente sosiego”. 

6 comentarios:

  1. A mi parecer hiciste una gran elección al escoger a este gran poeta que por muchos es considerado incomprensible porque no entienden que el fue un genio al escribir de esa manera y tu blog lo rescata de esa mala opinión que se tiene de él.

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  2. Sin duda, "Un hombre muerto a puntapiés" es de las obras más significativas de Pablo Palacio, lo ha catapultado como un excelente escritor y referente de la literatura ecuatoriana, así mismo la obra "La vida del ahorcado" posee gran importancia, a pesar de que su trama se torna un tanto compleja.

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  3. Pablo Palacios "el pequeño burgués" es un poeta lojano que en su época no tuvo renombre por su descontextualizacion, fuera de época, pero cabe recalar que en la actualidad n vista de la aucencia de escritors, mas vale algo que nada.

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  4. ...sin duda uno de los escritores un un pensamiento muy complejo y exacto a la hora de escribir y proyectar una obra, estan merecen profundo interes y una gran capacidad para entender en que mundo estaba inmiscuido el autor, que emana sus ideas en parrafos llenos de tènues pensamientos filosoficos...

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  5. Este gran autor lojano tiene una produccion literaria muy rica, ya que el vivio en una epoca llena de conflictos politicos, aquellos acontecimientos fue lo que le inspiro al autor a escribir esta novela muy hermosa

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  6. Narrador de estilo taquigráfico Palacio se sustenta en un realismo de exposición, con el cual aborda las pequeñas realidades excluidas de la tradición literaria de líneas clásicas, por medio del planteamiento de una literatura realista moderna que contempla, dentro de la realidad representada, la misma creación literaria.

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